Sentada al umbral del silencio
abre los ojos al cielo de una mano.
Resonaba frente al mundo,
a la protección de lo inaudito.
Amanecer, a cada abismo, mientras
se le abren las venas que respiran.
Jugar, con las ventanas,
para hacerlas puerta paralela
mientras persigue las sombras
de la luna.